Detergente líquido, en polvo, cápsulas y láminas: diferencias de uso

El formato cambia la dosificación y la incorporación al lavado; no demuestra por sí mismo qué manchas elimina o qué tejidos admite. Compara etiquetas de formulación y uso, además de si el producto es líquido o sólido.

FormatoQué comprobar al usarlo
LíquidoGraduación, concentración e inserto de cajón cuando corresponda; autorización para pretratar.
PolvoMedida propia, lugar de incorporación y condiciones de disolución indicadas.
CápsulaNúmero de unidades, carga y ciclo admitidos; envoltura íntegra y ubicación prevista.
LáminaCantidad por carga, instrucciones de colocación y si se permite fraccionar el producto.

Comparar una dosis, no un envase

Una unidad no equivale necesariamente a una dosis adecuada para cualquier carga. Dos cápsulas de distinto tamaño pueden tener instrucciones diferentes; dos líquidos pueden variar en concentración. Elige la cantidad mediante la tabla de dosificación y no por una comparación visual.

Si necesitas tratar una mancha antes de lavar, comprueba si el producto permite aplicación localizada. No abras una cápsula para extraer concentrado ni deduzcas que cualquier líquido puede verterse directamente sobre una tela.

La disolución depende del conjunto

Temperatura, duración, carga y ubicación influyen en cómo se incorpora el producto. Los restos no prueban que todo un formato sea inadecuado: revisa las condiciones reales y sus instrucciones. Conserva los envases cerrados y protegidos de humedad o accesos indebidos.

Para el manejo de dosis única sigue el uso de cápsulas. Para cajetín o tambor, consulta dónde incorporar cada producto.